El Scooter Club Marina Baixa nace de la pasión compartida por las Vespas y Lambrettas, dos iconos del motociclismo clásico que siguen rugiendo con estilo por las carreteras de nuestra comarca.
Todo empezó con un pequeño grupo de amigos que decidimos unirnos para disfrutar de rutas, encuentros y momentos inolvidables sobre dos ruedas. Con el tiempo, el club fue creciendo, atrayendo a más apasionados del scooter clásico que comparten el mismo espíritu: amistad, buen humor y amor por lo auténtico.
Desde entonces, no hemos parado. Organizamos salidas, participamos en concentraciones y creamos nuestras propias rutas, cada una con su esencia particular. Entre ellas destacan dos que ya forman parte de la identidad del club:
El Xiringuitour, una ruta veraniega por los chiringuitos de la zona de Villajoyosa, donde combinamos motor, mar y momentos de relax frente al Mediterráneo. Tras visitar varios chiringuitos, el día culmina con una cena de hermanamiento, celebrando la amistad que nos une.
La Ruta de l’Embotit, una salida por el interior montañoso de la Marina Baixa en busca de las mejores carnicerías tradicionales. En esta ruta, lo que cuenta es la combinación perfecta entre curvas, paisajes y productos locales, con parada obligada para comprar pan y embutido como manda la tradición.
Aquí no importan la cilindrada ni los kilómetros recorridos. Lo que importa es disfrutar del camino, del compañerismo y de estas máquinas que, como nosotros, siguen rodando con estilo.
¡Bienvenidos al Scooter Club Marina Baixa!
La Vespa nació en 1946 en Pontedera, Italia, en un momento histórico de reconstrucción tras la Segunda Guerra Mundial. La empresa Piaggio, que hasta entonces se dedicaba a la fabricación de aviones y maquinaria militar, encargó al ingeniero aeronáutico Corradino D’Ascanio crear un vehículo sencillo, económico y práctico para facilitar la movilidad de la población.
D’Ascanio revolucionó el diseño de motocicletas con un scooter monocasco de acero estampado, motor protegido en el lateral y plataforma plana para los pies, que facilitaba la conducción y el acceso. Su forma estilizada y el característico zumbido del motor le valieron el nombre de “Vespa” (avispa en italiano).
El primer modelo, la Vespa 98, contaba con un motor de 98 cc y 3,2 caballos de potencia, alcanzando hasta 60 km/h. Su facilidad de manejo y bajo coste la convirtieron en un éxito inmediato que se extendió rápidamente más allá de Italia, conquistando Europa y el mundo.
Con los años, Vespa evolucionó en diseño y tecnología con modelos icónicos como la Vespa 125, la 150 GS —la primera deportiva—, la Vespa 50 para jóvenes, y la clásica PX, fabricada desde 1977 hasta 2017. Además, su imagen se convirtió en un símbolo cultural, apareciendo en películas como Vacaciones en Roma y siendo el emblema del movimiento MOD en Reino Unido.
La producción se internacionalizó, con licencias en países como Francia, Alemania, India y España, donde los modelos se adaptaron a los mercados locales. Vespa ha sido pionera en innovaciones como el chasis monocasco, suspensión con brazo oscilante, frenos de disco, motores de 4 tiempos y, recientemente, el motor eléctrico con la Vespa Elettrica.
A día de hoy, se han fabricado más de 19 millones de Vespas, que continúan siendo un referente de diseño, calidad y pasión sobre dos ruedas.
En 1953, Piaggio estableció en Madrid la fábrica Motovespa para atender el mercado español y europeo. Más que ensamblar modelos italianos, Motovespa desarrolló versiones propias adaptadas a las condiciones y preferencias locales, creando una identidad única.
Desde la Motovespa 125N, su primer modelo, hasta la potente 160 GT y las ágiles Sprint 150 y 160, Motovespa combinó tradición y evolución técnica durante más de cinco décadas. En los años 80, los modelos TX y TX 200 incorporaron tecnologías avanzadas como frenos de disco y arranque eléctrico, representando el culmen de su producción.
Motovespa no fue solo una fábrica, sino el epicentro de una comunidad apasionada que hoy sigue viva, con clubes y encuentros que mantienen la esencia Vespa en España.
Este legado hizo de Motovespa un símbolo de movilidad práctica y estilo para generaciones, que perdura en la memoria y en las calles.
La Lambretta nace en Milán (Italia) en el contexto de la posguerra, cuando la reconstrucción del país exigía soluciones de transporte económicas, fiables y prácticas. Su creador fue Ferdinando Innocenti, un industrial que, tras la Segunda Guerra Mundial, quiso ofrecer al pueblo italiano una alternativa de movilidad moderna y accesible.
En 1947, Innocenti lanza la primera Lambretta, diseñada por Cesare Pallavicino (ingeniero aeronáutico) y Pier Luigi Torre. A diferencia de la Vespa (de Piaggio), la Lambretta optó por una estructura tubular con chasis central abierto, más robusta y con una apariencia más mecánica, lo que le dio un aire más masculino y deportivo.
En los años 70, con la llegada del automóvil económico y la crisis del petróleo, las ventas de scooters cayeron. En 1972, Innocenti vende la licencia de producción a India (SIL - Scooters India Ltd.) y cierra su fábrica en Milán.
Aun así, la Lambretta se convirtió en un símbolo del movimiento Mod, la cultura urbana de los años 60 en Reino Unido, y su legado sigue muy vivo hoy.
En España, la Lambretta fue ensamblada y fabricada bajo licencia por la empresa Lambretta Locomociones S.A., fundada en Eibar (Guipúzcoa) en 1952. Esta empresa jugó un papel clave en la motorización de la España de posguerra, en un tiempo donde el coche era inalcanzable para la mayoría.
España necesitaba soluciones prácticas, y el gobierno franquista imponía fuertes restricciones a las importaciones. Esto impulsó la fabricación bajo licencia de vehículos extranjeros. Innocenti firmó un acuerdo con empresarios vascos para producir Lambrettas localmente, con un alto porcentaje de componentes nacionales.
En 1970, Lambretta Locomociones cambia su nombre a Serveta S.A. para seguir desarrollando sus propios modelos. Las Serveta mantuvieron la esencia italiana, pero adaptadas al mercado español. Fueron más robustas, con detalles como freno de disco o arranque eléctrico en algunas versiones.
En los años 80, con la llegada de los ciclomotores japoneses y los coches pequeños, las ventas de scooters tradicionales cayeron. Serveta cerró definitivamente en 1989.
Hoy, tanto en Italia como en España, la Lambretta sigue siendo símbolo de estilo, juventud, diseño y libertad. Forma parte de la cultura scooterista, presente en concentraciones, rutas, clubes y eventos por todo el mundo. El nombre Lambretta proviene del río Lambro, que atraviesa la zona de Lambrate (Milán), donde estaba la fábrica. Cada modelo refleja una época, y en España, las Lambrettas fabricadas en Eibar y Vitoria se han convertido en auténticas joyas de coleccionista.
En la Italia de posguerra, entre ruinas, hambre y esperanza, nacieron dos scooters que cambiarían para siempre el concepto de movilidad urbana: Vespa y Lambretta. Más que motos, fueron soluciones para un país roto... y más adelante, íconos de libertad, estilo y cultura juvenil en todo el mundo.
Vespa se presentó en 1946, desarrollada por Piaggio y diseñada por el ingeniero aeronáutico Corradino D’Ascanio. Era innovadora, con su famoso chasis monocasco, motor oculto y diseño elegante.
Lambretta apareció en 1947, fabricada por Innocenti, una empresa especializada en estructuras de acero, con un diseño más robusto y técnico.
Curiosamente, D’Ascanio fue contactado primero por Innocenti, pero no aceptó trabajar con ellos. No creía en el chasis tubular que proponían. Así que Piaggio lo fichó, y el resto... es historia.
Aunque ambas nacieron con una misión similar —ser vehículos baratos, ligeros y accesibles—, tomaron caminos muy diferentes en lo técnico y en lo estético:
| Características | Vespa: Estilo y elegancia italiana | Lambretta: Técnica y deportividad urbana |
| Chasis | Monocasco de acero estampado | Tubular con paneles desmontables |
| Motor | Lateral y oculto, protegido del exterior | Expuesto o semicubierto, más accesible |
| Diseño | Curvas suaves, conducción cómoda | Líneas rectas, postura más firme |
| Imagen cultural | Imagen cultural Chic, cinematográfica, universal | Técnica, rebelde, personalizada |
Durante los años 50 y 60, Vespa y Lambretta dominaron Europa. Los italianos se dividían: ¿eras de Vespa o de Lambretta? Y esa rivalidad llegó también al Reino Unido, donde los jóvenes MODS con trajes ajustados, parkas y peinados perfectos, elegían una u otra como declaración de identidad.
Vespa fue la estrella de Vacaciones en Roma (1953), símbolo de romanticismo, clase y glamour.
Lambretta conquistó las calles con su estilo más técnico, utilizada por quienes buscaban algo más agresivo y personalizable.
Ambas se llenaban de espejos, antenas, banderas, luces... y se convertían en verdaderas obras de arte rodantes.